Para la mayoría de los trabajos de alfombra de piedra el tamaño práctico de árido va de 0.08 a 0.2 pulgadas, colocado a una profundidad terminada de más o menos 0.4 a 0.6 pulgadas. La piedra fina hasta 0.04 pulgadas da un piso interior más liso y consume más resina. La piedra gruesa hasta 0.3 pulgadas drena más rápido y sirve en terrazas abiertas. En el sur de Florida la segunda decisión es el color, porque la piedra clara queda de 20 a 30 grados F más fresca bajo el pie que la oscura a pleno sol.
El árido es la parte de la alfombra de piedra que todos ven y pisan. El tamaño, la forma, la calidad y el color deciden la textura, el drenaje, el consumo de resina y cómo se siente el piso descalzo en agosto.
La alfombra de piedra se instala más o menos de 8 a 14 dólares por pie cuadrado en el sur de Florida, y la elección del árido mueve esa cifra tanto como el tamaño de la obra.
4 áridos cubren casi toda la alfombra de piedra que se instala aquí, y cada uno hace algo mejor que los demás.
El granulado de mármol es el estándar decorativo. Viene en la gama de color más amplia, se rompe con caras limpias que atrapan la luz y conserva su color toda la vida del piso.
La arena de cuarzo es la más dura del grupo y la elección habitual para pisos comerciales, entradas y cualquier lugar donde ruedan carritos a diario. Los granos son uniformes, lo que da una superficie cerrada y pareja.
El canto rodado es redondeado en lugar de triturado, así que se lee suave y natural. Es la opción común para patios, perímetros de alberca y bordes de jardín.
El granito triturado queda entre el mármol y el cuarzo en precio y en dureza, y sus caras angulosas dan el mayor agarre de los 4.
El tamaño es la primera especificación de cualquier alfombra de piedra, porque define la textura, el drenaje y cuánta resina consume el trabajo.
El acabado más liso que da este sistema y el más fácil de barrer o trapear. De pie se lee casi como un piso continuo. Sirve para cuartos interiores, regaderas y entradas techadas. Es la que más resina consume de los 3 grados.
La opción por defecto en la mayoría de las obras. Equilibra una textura cómoda para el pie descalzo con suficiente hueco para drenar, y funciona adentro y afuera sin cambiar el armado.
Textura marcada, el drenaje más rápido y el mayor agarre en mojado. Se especifica en terrazas de alberca abiertas, rampas y senderos, y es la menos cómoda de las 3 para arrodillarse o recostarse.
La forma pesa tanto como el tamaño y recibe mucha menos atención. El árido llega redondeado por el agua o triturado en molino, y ambos se comportan distinto una vez que la resina los fija.
El canto rodado se acomoda suelto, deja más hueco y se siente liso bajo el pie. Es cómodo descalzo y más amable con rodillas y codos, por eso aparece alrededor de albercas y en patios donde la gente se sienta en el piso.
El granulado triturado tiene caras angulosas que se traban entre sí. Eso da mayor resistencia a la compresión, mejor agarre con la superficie mojada y una textura un poco más áspera. Es lo correcto para rampas, senderos y cualquier pendiente.
Mezclar formas en un mismo vertido es un error. Las 2 formas se asientan a distinta velocidad bajo la llana y la superficie terminada queda con textura despareja.
La resina recubre superficie, y la piedra más chica tiene mucha más superficie por libra. Ese solo dato manda sobre el costo de material de una alfombra de piedra.
El árido fino normalmente necesita de 10 a 12 por ciento de resina en peso de la mezcla. El grado medio anda entre 9 y 11 por ciento, y la piedra gruesa se puede ligar con 7 a 9 por ciento. En una terraza de 400 pies cuadrados esa diferencia vale varios cientos de dólares en material.
La profundidad terminada también sigue a la piedra. Una regla práctica es de 3 a 4 veces el diámetro de la piedra más grande, así que un piso fino cae cerca de 0.4 pulgadas y una terraza exterior gruesa cerca de 0.75 pulgadas.
Bajar la resina para ahorrar es el atajo más caro de este oficio. El piso suelta piedra, se levanta en los bordes y no se puede parchar sin que la reparación se note.
El árido debe llegar lavado, secado en horno y cribado a un solo grado antes de entrar a la mezcladora. Cualquiera de esos pasos que se salte aparece en el piso terminado.
El polvo es el enemigo principal. Una película de finos queda entre la resina y la roca, así que la unión se forma contra polvo y no contra piedra. El resultado son manchas opacas y árido que se suelta con la escoba en el primer año.
La humedad es el segundo. La piedra húmeda reacciona con el poliuretano en curado y deja espuma o burbujas dentro de la losa.
La granulometría es el tercero. Un saco con una mezcla amplia de tamaños se acomoda despareja, así que la piedra chica rellena los huecos que debían drenar y la superficie pierde permeabilidad.
Frote un puñado y revise la palma. La piedra limpia deja la mano limpia.
La piedra de exterior en el sur de Florida se elige por drenaje, sol y salitre antes que por estética.
El drenaje es la razón por la que la alfombra de piedra vertida funciona alrededor de una alberca. Una superficie bien armada pasa el agua directo por los huecos entre piedras, así que no se hacen charcos y la terraza se usa minutos después de una tormenta.
El salitre y la química de alberca descartan la caliza y la piedra sedimentaria blanda a pocos pies del agua. El mármol, el cuarzo y el granito lo aguantan sin problema.
El confort descalzo es una especificación real en Florida, no un gusto. La temperatura de una terraza sin sombra a las 2 de la tarde la define sobre todo el color y en segundo lugar la textura.
El árido beige claro, blanco y gris claro normalmente queda de 20 a 30 grados F más fresco que el carbón o el negro bajo el mismo sol. En una tarde que pone el concreto oscuro cerca de 150 grados F, esa diferencia es caminar por la terraza o ir brincando.
La textura también ayuda. Una superficie gruesa tiene menos área de contacto con la planta del pie y suelta calor más rápido cuando llega la sombra, así que una terraza de 0.16 a 0.3 pulgadas se siente más fresca que una fina del mismo color.
Donde los niños o los perros usan la terraza descalzos, el color se define antes que el diseño.
Adentro las prioridades se invierten. El drenaje deja de importar, el sol deja de importar, y mandan la limpieza y el confort.
El árido fino de 0.04 a 0.12 pulgadas es la respuesta habitual. Da una superficie casi plana que acepta el trapeador, y se puede sellar con una capa transparente para que nada se meta en los huecos.
La arena de cuarzo es la opción duradera para interiores comerciales, y el granulado de mármol es la decorativa para cuartos de casa, vestíbulos y regaderas.
La alfombra de piedra sellada en interiores ya no es permeable, que es justo lo que se busca en un piso sobre espacio habitable. También obliga a que el sustrato esté seco y probado antes del vertido, porque la humedad atrapada ya no tiene por dónde salir.
Los pisos interiores sí pueden usar aglomerante aromático, porque ahí no está la exposición ultravioleta que lo pone ámbar.
El color viene de la piedra misma, no de un pigmento, así que no se destiñe. Lo que cambia es cómo convive el piso con la suciedad y el sol.
La piedra clara muestra antes la basura orgánica, la mancha de hoja y el alga, y pide enjuague más seguido en un lado norte sombreado. La piedra oscura esconde todo eso y lo paga en calor.
Las mezclas son el punto medio práctico. Una combinación de 2 o 3 tonos disimula la suciedad diaria, esconde la junta donde un lote se encuentra con el siguiente y mantiene moderada la temperatura superficial.
Vea siempre una muestra curada a la intemperie antes de ordenar. La piedra mojada, la seca y la que va bajo capa transparente se leen como colores distintos, y una muestra vista adentro no es lo que llega a la terraza.
La piedra de grado medio de 0.08 a 0.2 pulgadas, triturada para agarre o redondeada para confort, cubre la mayoría de las obras en el sur de Florida. Vaya más fino para lisura en interiores y más grueso para drenaje en terrazas abiertas.
Compre piedra lavada, seca y de un solo grado, mantenga la resina en el porcentaje que pide el tamaño, y elija el color por calor antes que por estilo.
Esas decisiones quedan fijas antes de abrir el primer saco, y definen cómo se ve y cómo funciona el piso los próximos 10 a 15 años.