Caucho continuo alrededor de sus juegos, con el espesor por escrito antes de verterlo.
Lo primero que hacemos en un parque infantil es mirar hacia arriba. El equipo decide la superficie, no al revés. Una estructura baja para niños pequeños y un trepador alto en el mismo lote no llevan el mismo espesor, así que el espesor cambia por zonas y marcamos en el plano dónde cambia. Lo que acordemos entra en el presupuesto por escrito antes de mezclar nada, para que nada dependa de que alguien recuerde una conversación cuando el equipo ya está en obra. Durante el vertido el espesor se comprueba con un calibrador en el material fresco, sección por sección, y no una sola vez en el borde para suponer el resto del lote. Traiga los papeles del equipo a la medición. Acorta toda la conversación.

El mulch se mueve. Sale de las zonas de caída a patadas, flota en un aguacero y alguien tiene que rastrillarlo de vuelta cada semana durante toda la vida del parque. Las losetas se ven ordenadas una temporada y después las juntas empiezan a abrirse. Cada junta es un lugar por donde entra el agua, se engancha un dedo del pie y el adhesivo suelta, y nuestra lluvia y nuestro calor encuentran esas juntas rápido. Cuando se levanta una esquina, el resto la sigue. Una superficie vertida no tiene juntas que se abran, porque se coloca como una sola pieza alrededor de los postes, los bordes y los remates. El agua drena a través en lugar de quedarse encima, así que el área de juego vuelve a usarse poco después de que pase la tormenta.

El color va dentro de la superficie, no encima. Rayuelas, circuitos para correr, animales y el logo de la escuela se pueden verter como parte del mismo trabajo en vez de pintarlos para que se borren en primavera. Elija el diseño en la etapa de proyecto y suma muy poco, porque el equipo ya está ahí y ya está mezclando. El mantenimiento casi no le pide nada. Enjuáguela, sople las hojas, mantenga los drenajes libres. No hay relleno anual ni rastrillo, y ahí está en realidad el ahorro frente al mulch. Los tonos medios aguantan mejor su aspecto bajo nuestro sol, y los colores oscuros calientan más en julio, lo que importa en un lote abierto sin sombra.

1Vamos en 24 horas, medimos y le entregamos un precio fijo.
2Elija la mezcla y el espesor. Reparamos la base para que aguante.
3Vertido, curado y transitable en 24 a 48 horas.
No hay una sola respuesta, y quien le dé una por teléfono no ha visto su equipo. El espesor lo fija la altura de caída de lo que queda instalado encima, y puede cambiar de una zona del parque a otra. Medimos el equipo en obra, acordamos el espesor con usted y ponemos ese espesor en el presupuesto por escrito antes de verter nada.
Una superficie vertida es firme, continua y plana, así que las ruedas pasan por encima en vez de hundirse como pasa en el mulch suelto. No hay canto de loseta que saltar ni ranura donde se atore una rueda. Vertemos la ruta como parte de la misma superficie, así que no hay cambio de nivel entre el camino y el área de juego.
No. El relleno suelto sale y las losetas viejas se levantan, porque una superficie vertida necesita una base sólida y drenada debajo. Ese retiro es parte del trabajo y va en el precio que usted firma, no encima después. Abajo suele haber piedra triturada, asfalto o concreto, y revisamos su estado en la medición gratis.
El vertido toma 1 a 3 días en obra en la mayoría de las áreas de juego, y la superficie necesita 24 a 48 horas de curado antes de que los niños vuelvan. Así que la respuesta habitual es un fin de semana largo. Las escuelas suelen reservarnos en una semana de receso y las HOA en el fin de semana más tranquilo que tengan. Díganos en la medición su fecha de reapertura y trabajamos para esa fecha.
El mismo equipo y el mismo sistema continuo van en nuestro trabajo de superficies para pistas y canchas.
Medición gratis en su propiedad en 24 horas. Sin compromiso.